Las falacias lógicas

¿Qué es una falacia lógica? Una falacia es un razonamiento que a pesar de parecer un argumento válido, realmente no lo es. Se trata de una línea de argumentativa errónea cuyas inferencias se presenten de forma tal que parecen correctas pero no deben ser aceptadas por no corresponder a un buen razonamiento lógico. Independientemente de si la conclusión a la que se llega a través de una falacia es verdadera o no (podría serla por pura casualidad) el proceso por el cual se ha llegado a esa conclusión es defectuoso, por lo que no se puede asegurar su veracidad.

Argumento de autoridad o falacia ad verecundiam. Esto es verdad porque lo dijo tal o cual persona o tales y cuales personas. Si bien el hecho de que alguien con conocimientos del tema puede ser un antecedente importante en una discusión, nunca es un argumento definitivo ni valido por sí mismo ya que a pesar de lo versado que una o más personas puedan ser de un tema, es posible que estén equivocados o incluso en ciertas ocasiones pueden estar mintiendo. Ejemplo, el premio Nobel XXX señaló que el sistema de pensiones de capitalización individual no era viable por lo tanto hay que cambiar de sistema previsional. La tabla de cotejo es la mejor forma de evaluar a los estudiantes porque así lo dijo ayer la jefa de la UTP y ella sabe mucho de estas cosas.

Apelación al público o falacia ad popolum. Cuando se dice “todos piensan así” o mira las encuestas y la gran mayoría opina esto. Igual que el anterior, ese argumento no pasa de ser un antecedente ya que las mayorías suelen equivocarse y desgraciadamente bastante seguido. Ejemplo, la gente quiere la reposición de la pena de muerte porque así disminuirá la delincuencial por lo tanto hay que reponerla. Todos los profesores dicen que la profesora Andrea es muy estricta.

Falacia del hombre de paja o del espantapájaros. Esto ocurre cuando se distorsiona el argumento del contrincante y desde ahí se trata de desacreditar. Por ejemplo, para desacreditar una política antidisturbios acusar que son fascistas o para desacreditar una política de mayor intervención estatal en la economía decir que son comunistas. Distrae el foco de la discusión y exagera y por esa vía desacredita el argumento del otro. O sea, no debe aplicarse esa política antidisturbios porque nos llevará al fascismo. El director del establecimiento dijo que debíamos tener las notas de los estudiantes el martes, claro, él cree que no hacemos nada en todo el día.

Cortina de humo o falacia ignoratio elenchi. Esta falacia se presenta cuando se cambia indebidamente el argumento a uno diferente al que se está discutiendo. Ocurre cuando el autor cambia de tema porque no tiene evidencia suficiente para demostrar el argumento original. Por ejemplo, Roberto hay que enjuiciarlo porque es amigo de Juan que sabemos que es un corrupto y seguir argumentando sobre las deshonestidades de Juan. La jefa de curso nos exige una mayor enseñanza personalizada pero resulta que no toma en cuenta que yo soy profesor de ciencias naturales.

Post hoc ergo propter hoc. Se trata de un tipo de falacia en el que se da por sentado que si un fenómeno ocurre después de otro, es que está causado por este, a falta de más pruebas que indiquen que eso es así. O sea el error consiste en relacionar dos acontecimientos que no necesariamente tienen correlación de causa efecto. Por ejemplo, después de una manifestación hay disturbios violentos. O sea la manifestación es la causa de los disturbios. O, el curso 8° B es muy revoltoso porque su profesora jefa es muy permisiva.

Falacia ad hominem. Esta es una de las falacias más comunes y consiste en atacar a la persona y no a la idea que está expresando. Se resaltan las características supuestamente negativas de la persona para invalidar su afirmación. Incluso esas características puedes ser verdaderas o falsas. Ejemplo: tu que defiendes a la empresa privada y nunca has sido empleado de nadie no tienen derecho a opinar. O, ¿qué sabe un empleado público de trabajo?

Generalización apresurada. Esta falacia también es muy común y consiste en sacar una regla general de unos pocos casos. Por ejemplo, mi papá y mi mamá murieron cuando tenían casi 100 años, por lo que las expectativas de vida actuales superan los 90 años. El pueblo está pasando hambre, miren a la señora Juanita en qué estado está. Este curso es muy revoltoso, Juan y Diego se la pasan conversando. Esta es una falacia muy recurrida en los debates políticos ya que puedes probar casi cualquier cosa usando algunos ejemplos bien seleccionados.

Blanco o negro. Esta falacia consiste en poner dos alternativas sobre las cuales debes elegir sin tomar en cuenta que suelen haber muchas más. Por ejemplo: ¿cómo es el ser humano? Rousseau decía que es naturalmente bueno y que es la sociedad la que lo corrompo y Maquiavelo sostiene que es naturalmente malo y si se comporta bien es solo por conveniencia. ¿A quién le encuentra razón? A Juanito que lo sorprendimos copiando, ¿lo castigamos expulsándolo o lo perdonamos?

Ad novitatem / Ad antiquitatem Considerar como valido un argumento por ser nuevo o por ser antiguo. Por ejemplo, desde los filósofos clásicos se sabe que tal cosa es cierta. Esta es la última palabra en tratamiento para adelgazar. Siempre el dulce membrillo se ha hecho así. Los jóvenes están solicitando esto por lo que es legítimo.

Carga de la prueba. Esta falacia es afirmar que si no puedes probar algo significa que no existe y al contrario, si no puedes probar que algo no existe, significa que sí existe. Por ejemplo, nadie a podido probar que dios existe, por lo tanto no existe. Nadie a podido probar que el monstruo de lago Ness no existe, por lo tanto sí existe. Argumento de ignorancia Cuando no se sabe algo, no existe. Por ejemplo, no he escuchado nunca quejarse de la ineficiencia de Juan, por lo tanto juan es eficiente. Esto sucede mucho en los establecimientos educacionales con referencia a los niños. Nadie se ha quejado de Santiago, por lo tanto es un excelente estudiante.

Argumento anecdótico. Esta es una falacia similar a la de generalización pero se recurre a una experiencia personal lo que suele hacer muy creíble el argumento. Por ejemplo, el otro día iba en el metro y un joven me dio el asiento, es impresionante cómo ha mejorado la educación en este país. Ayer encontré a un estudiante copiando en una prueba, la ética de las nuevas generaciones está por los suelos.

Argumento de misericordia. Consiste en apelar a las emociones del interlocutor y no a la racionalidad de los argumentos. Por ejemplo, llegué atrasado porque le tuve que dar desayuno a mi hijo antes de irse a la escuela, no lo podía mandar a estudiar con hambre. No pude hacer la tarea porque tuve que cuidar a mi hermano chico. Este es un tipo de falacia no solo es común, es también muy efectiva ya que los hechos son difíciles comprobar y además no son escusas válidas ya tanto el desayuno del hijo como el cuidar al hermano suelen no ser impedimentos para cumplir los compromisos adquiridos. Sin embargo es frecuentemente aceptada por la otra persona, sobre todo si no es muy recurrente.

Del dominó. Este argumento consiste en exagerar las consecuencias de algunos argumentos. O sea recurre al miedo de las consecuencias. Por ejemplo, si no tomas esta medida económica el pueblo se alzará y destruirá la ciudad. Si tomamos esta medida social será el fin de la república. Si sigue este director de la UTP en las próximas pruebas estandarizadas nacionales bajaremos nuestros promedios. Este tipo de argumento suelen ser muy ocupado en la política, pero también cotidianamente y tiene como objetivo principal crear temor en las otras personas.

Uso de estadísticas. Estas falacias consisten en mostrar estadísticas que, si bien no son necesariamente equivocadas, están presentadas de tal forma que llevan a error. Por ejemplo, en este bar nadie se emborracha ya que vendemos en promedio solo una cerveza por persona. Este curso es muy bueno, tiene como promedio un 6,1 por lo que no es necesario hacer una intervención académica. En el primer caso puede haber 5 personas que se tomen 5 cervezas y otras veinte que solo tomen café, lo que significa que habrá al menos cinco borrachos. En el segundo caso puede haber un grupo pequeño de estudiantes con promedio máximo, lo que sube el promedio general dejando sin apoyo a otro grupo que sí lo necesita.

 

Falacias hay muchas más y muchas de ellas son falacias formales que significan errores graves de racionamiento. Solo he expuesto las más comunes y la intención de esto es instarlos a que profundicen más el tema. Cuando se analizan las falacias lógicas hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones no se originan por la intención de interlocutor de engañar, simplemente él cree que son argumentos válidos. Es por esto la importancia de la enseñanza en pensamiento crítico y la capacidad de cuestionarnos permanentemente nuestras propias convicciones. Esta es una de las principales tareas de la educación del siglo XXI ya que estamos sometidos a un fuerte flujo de información, muchas mal intencionadas pero otras bien intencionadas y sin embargo erradas.

Nuevo paradigma educativo

¿Hacia donde se encamina la educación del siglo XXI?

¿Qué es el nuevo paradigma educativo?

Pinche aquí pare ver el video de la presentación: Sebastian Correa nos explica el Nuevo paradigma   

Esta presentación está en el contexto de una charla de Sebastian Correa en el Encuentro de Profesores del Global Teacher Prize organizado en Chile por Elige Educar el 30/03/2021

Desde una educación profesionalizante hacia una educación humanizante

Aula segura & Aula democrática

Si hay algún consenso sobre el aporte que hizo a la sociedad el “movimiento de los Pingüinos” es que los jóvenes fueron capaces de poner en la agenda pública el tema de la calidad de la educación.

En ese momento ya se podía considerar terminado el periodo en que la cobertura de la educación básica y media era un logro por alcanzar, quedando, eso sí, la meta de una mayor cobertura en la educación terciaría, especialmente en la Técnico-profesional. Sin embargo, la mayoría de los expertos consideraba que estaban las bases para avanzar rápidamente en esa dirección, asunto en que los años posteriores les dio la razón.

A mediados de la década pasada solo los colegios particulares pagados más un puñado de liceos emblemáticos y uno que otro colegio perteneciente a algunas congregaciones religiosas tradicionales se preocupaban en serio de la calidad de la educación que entregaban a sus estudiantes. El resto, en la mayoría de los casos, se conformaban con entregar alguna instrucción mínima que les permitiera a sus egresados desempeñarse en la vida.

No sé si fue producto de azar o de cierta madurez social alcanzada, pero la realidad es que el año 2006 era el momento adecuado para dar el gran salto hacia la calidad de la educación en Chile. La sociedad estaba preparada, la democracia se había consolidado y las condiciones económicas lo permitirían.

Es así como los jóvenes se lanzaron a la calle con sus petitorios de una educación de calidad y fueron apoyados por grandes multitudes provenientes de diferentes miradas políticas. Fue un movimiento totalmente transversal que dio a la sociedad toda, grandes esperanzas sobre un futuro más prometedor porque cada familia sabe muy bien que el futuro de sus hijos se juega en la calidad de la educación que recibe.

Pero ¿Cuál es la situación de la educación 12 años despues?

Un fracaso total, y la patética polémica entre Aula Segura & Aula Democrática, lo demuestra.

En primer lugar, el nombre que cada bando ha puesto a sus posturas dice mucho sobre la realidad. La palabra “segura” no debe ser un bien a alcanzar, debe ser un desde, un mínimo garantizado para que se produzca un proceso enseñanza aprendizaje exitoso. No es una ley la que hace segura el aula, es la interrelación entre el profesor y sus estudiantes, es la forma del alma que debe haber en la escuela.

Es la escuela como comunidad educativa la que crea aulas y patios seguros y si se ha llegado al extremo de la violencia que hemos visto, significa que el fracaso es total. Y cuando se fracasa, la revisión de lo que se hiso y no se hiso va mucho más allá de una ley.

Por otro lado, plantear un Aula Democrática es, sin duda alguna, una chambonada total. En primer lugar, porque el aula no es una instancia democrática propiamente tal. El aula es una es un lugar comunitario de formación, que tiene una forma determinada de organización y dinámica, que es la que permite el éxito del proceso. El estudiante debe ser formado para la democracia, para la ciudadanía, pero creer que el aula debe regirse por los principios de la organización democrática es simplemente no saber el significado del concepto de educación. Además El hecho de necesitar una ley especial que reprima la extrema violencia en las escuelas es un signo inequívoco de que el sistema educativo ha fracasado al no haber sido capaz de evitar tales extremos por sus propios medios.

También, el hecho de que hay sectores que no estén dispuestos a entregarle al sistema educativo herramientas que le permitirían enfrentar estos problemas, porque temen un mal uso de ese poder, es un signo de que al menos esos sectores no confían en los rectores de los establecimientos educacionales públicos, lo que nos lleva una vez más a confirmar la tesis del fracaso de la educación de calidad. Se mire por donde se mire, tanto el Aula Segura como el Aula Democrática son muestras inequívocas del frustrado esfuerzo para mejorar la educación en Chile.

Durante los últimos doce años el debate se ha centrado en el financiamiento y en la forma societaria de los sostenedores,1 dejando relegado a segundo o tercer plano temas tan relevantes como, el currículum escolar, los liderazgos docentes, las competencias transversales necesarias para que un profesor logre guiar un proceso enseñanza aprendizaje de calidad, el liderazgo y empoderamiento de los directores y de la comunidad educativa como conductores del proceso educativo, la incorporación masiva de nuevas técnicas pedagógicas como el ABP o sistemas de tutoría que están dando buen resultado en otros países, la necesidad de ofrecer diferentes proyectos educativos a los jóvenes, la integración de la familia al proceso educativo formal y, para terminar, la formación ético ciudadana de los estudiantes, solo por mencionar algunos de los desafíos que representa avanzar hacia una educación de mayor calidad.

El nivel de ignorancia cívica de los jóvenes es impresionante. Casi no saben qué significa la democracia, cuales son sus principales características ni sus fortalezas y debilidades. La capacidad de pensamiento crítico se entiende como la agudeza de encontrar defectos en la sociedad y en los otros, olvidando por completo que lo más importante es partir buscando la verdad y desde ahí construir soluciones y no solo criticar. Para qué decir la formación en virtudes y valores. Cuando las hay suelen ser impuestas a base de castigos y cuando no las hay, se justifican en nombre de la libertad individual. Ambos casos es no entender nada de nada. La mayoría de los jóvenes, cuando llegan a la educación superior y muchas veces cuando salen de ella, no saben definir lo que es un valor o una virtud, menos aun un principio ético. No saben el significado de ser ciudadanos y repito, no saben realmente lo que es la democracia. Esto que señalo no es inspirado por mi imaginación, es mi experiencia concreta haciendo clases en la universidad y en los talleres que me ha tocado dirigir destinados a profesores de liceos y escuelas.

Si esta es la realidad, no es de extrañar que la calidad de la educación chilena haya mejorado muy poco o nada en los últimos doce años y no nos debemos extrañar tampoco que la discusión política actual sea entre Aula segura & Aula democrática.

Septiembre 2018